|
|
Experts since 1991, making Cold Oceans Expeditions
for thousands of delighted guests.
|
|
Expeditions to the Antarctic Peninsula, South Georgia, Cape
Horn, Falklands & Tierra Del Fuego
On this virtual tour you may see: Majestic mountains dipped
in snow... Crystalline waterways... Whales, seals, Soaring Andes condors...
Ice-blue Glaciers that shimmer like jewels..

10 de Junio de 2000
Por Daniela Rusowsky
----------------------------------------------------------------------------
----
Los investigadores de la Universidad de Chile están realizando
la consolidación de los huesos, para luego someterlos a estudios
de ADN.
El pueblo yámana
Se ha registrado que el poblamiento del sector de Canal Beagle comenzó
hace aproximadamente 9.000 a 7.500 años, después que el retroceso
de los hielos de este antiguo glacial hiciera posible el avance del bosque
y la presencia humana. Naves europeas comenzaron a pasar por la zona sur
desde el siglo XVII. Uno de los pueblos que habitaba la región austral
eran los yámanas, pueblo canoero cuyas firmes embarcaciones eran
fabricadas con corteza de árbol, en las que pasaban gran parte de
su tiempo. Sus viviendas en tierra firme eran de material ligero y sólo
servían para pasar unos pocos días antes de regresar a la
canoa.
La educación de los niños tendía a la separación
por sexos, lo que se iba acentuando con la edad. Por ejemplo, la confección
de cestos con juncos trenzados utilizados para servir de recipiente de moluscos
y frutos silvestres, era una labor exclusivamente femenina. Los hombres
se dedicaban a la caza y cuando obtenían una presa grande, como una
foca o ballena, repartían su carne y ninguno podía negarse
a compartirla, pues si sobraba se echaba a perder.
Pese a lo frío del clima, los yámanas andaban prácticamente
desnudos. Los varones usaban una pequeña capa de cuero de lobo sobre
la espalda, mientras que las mujeres usaban un taparrabo de cuero denominado
masakana.
El paso de un arado sobre un sitio arqueológico localizado en Isla
Navarino, próxima a la localidad Puerto Williams, dejó al
descubierto la existencia de tres osamentas yámanas y una serie de
artefactos de piedra pertenecientes a ese pueblo. Hasta el momento, se conoce
muy poco acerca del poblamiento temprano de este territorio por parte del
pueblo canoero, el que habría ocurrido hace unos nueve mil años
aproximadamente. El estudio del sitio podría ser una pieza clave
para conocer algo más sobre la vida de estos hombres. "Fuentes
etnográficas señalan, por ejemplo, que los yámanas
no usaban cementerios, pero los restos que logramos rescatar están
en posición mortuoria lo que significa que fueron enterrados. No
es que hayan quedado tres cuerpos por ahí y los cubrió la
tierra sino que se trata de tres tumbas", comenta Eugenio Aspillaga,
antropólogo físico de la Universidad de Chile.
El cementerio está situado en una terraza alta de origen glacial,
ubicada en la Ensenada Villarino, en la costa norte de la isla. En el lugar
se encontraron tres osamentas bastante completas, dos de las cuales corresponderían
a niños de 4 y 9 años mientras que la tercera sería
de un adulto mayor de 30 años. Dos pequeños huesos encontrados
en el lugar hacen sospechar que podría existir un cuarto individuo
bajo tierra, lo que debería ser confirmado en una futura excavación
planificada del sitio.
El hallazgo desencadenó una operación de rescate llevada a
cabo por un equipo de la Universidad de Chile, liderado por el arqueólogo
Carlos Ocampo. El grupo de investigación se encontraba en esos territorios
trabajando en un proyecto Fondecyt destinado, justamente, a estudiar las
adaptaciones humanas a ambientes marítimos en zonas cercanas a los
polos, en particular los sitios arqueológicos de canoeros patagónicos,
como los yámanas.
ESTUDIO DE LABORATORIO
Los cuerpos están siendo estudiados en el laboratorio de antropología
física de la Universidad de Chile, donde fueron exhibidos en forma
exclusiva para La Tercera Los restos serán sometidos a análisis
del ADN mitocondrial para comprobar las líneas de continuidad temporal
en la ocupación del territorio. "Tuvimos que aplicar complejas
estrategias de conservación para traerlas íntegras al laboratorio.
Ahora estamos en un trabajo de consolidación de huesos", agrega
Aspillaga. El próximo mes llegarán desde Israel los resultados
de los estudios radiocarbónicos que permitirán estimar su
data. "Creemos que los restos son tardíos, lo que tiene un rango
muy amplio que puede ir desde hace tres mil años antes del presente
hasta la época de contacto con europeos en el año
1830", señala el arqueólogo Carlos Ocampo.
Ahora bien, de acuerdo a los investigadores, no hay en el lugar señales
materiales de que se trate de este último período, pero eso
no significa que no puedan ser restos recientes. "Los arpones recuperados
como ajuar corresponden a los de tipo tardío, y son el único
material de los hallazgos que nos permitiría hacer un diagnóstico",
explica el arqueólogo Carlos Ocampo.
Para consolidar el estudio sistemático de la cultura yámana,
también conocidos como yahganes, los investigadores se han propuesto
crear una fundación destinada a este fin. La organización
llevará el nombre de Fundación Wulaia, término yámana
que corresponde al lugar donde Darwin y Fitzroy dejaron a Jimmy Button,
el emblemático indígena que fuera recogido de la zona de los
canales, llevado a Europa durante tres años y luego regresado a los
canales australes.
FALTA DE CONCIENCIA
El hallazgo está asociado a un conchal arqueológico, formado
por millones de valvas de mariscos que fueron depositadas por los habitantes
de los canales durante miles de años como resultado de la ingesta
de moluscos, parte importante de su dieta. Los yámanas, además,
armaban sus campamentos sobre estos depósitos los que, con el tiempo,
se han transformado en un importante testimonio de su vida material pues
en su interior están enterrados objetos de uso habitual como cuchillos,
puntas de proyectil y objetos rituales.
Dado que las osamentas se hallaron mientras se araba el predio, parte de
los huesos fue destruida y se desperdigó el material arqueológico,
dificultando su reconstrucción. Afortunadamente se logró detener
los trabajos y facilitar la operación de rescate.
"Hace falta apoyo y coordinación de las autoridades locales
y la comunidad para contar con medios para lograr huertos exitosos sin necesidad
de usar suelos que guardan el secreto de pueblos que se adaptaron exitosamente
en esas latitudes", concluye Carlos Ocampo.
|
|